Una carta natal bien levantada es un mapa simbólico de la psique humana individual. Este mapa es como una semilla, porque contiene como un microcosmos los potenciales existentes en el individuo y los períodos de la vida de éste en que esos potenciales tienen la probabilidad de llegar a actualizarse.

A medida que evoluciona un individuo, es probable que excluya del campo de su percepción consciente aquellos aspectos de su naturaleza que en realidad le pertenecen, pero que por una razón u otra son incompatibles con sus valores o con los valores de su familia o de su sociedad.

Para quien busque la autorrealización y quiera llevar una vida con sentido, que satisfaga asímismo aquel propósito más vasto para el cual hemos nacido, es sumamente importante sacar a la luz esos aspectos de su propia naturaleza, en vez de condenarlos a la perpetua oscuridad del inconsciente.

La carta natal es una semilla o un proyecto de todo lo que, en modo potencial, pertenece a la personalidad de un hombre... si alcanzara a florecer plenamente y fuera totalmente consciente. Y se la estudia para dejar que en la propia vida haya margen para expresar todas aquellas cualidades e impulsos que se hallan simbolizados en la carta.