ESTA ÉPOCA TITÁNICA

Sobre el significado de la exploración de Titán.

Los dioses griegos y la política contemporánea.

Copyright 2005 por Tracy Marks

Traducción de Manuel J. de la Calle.

 

Cada vez que descubrimos o exploramos un planeta o una luna, nos introducimos en la conciencia colectiva de la humanidad para indagar sobre el significado mítico de ese cuerpo celeste. El 14 de Enero del 2005, una misión conjunta de la NASA y la ESA aterrizó en Titán, una luna de Saturno. Saturno (Cronos en la mitología griega) era un Titán, que venció a su propio padre Urano, y que luego fue vencido por su hijo Júpiter (Zeus en la mitología griega).

En la mitología griega y romana, los Titanes fueron una generación temprana de dioses, los padres y madres del panteón griego encabezado por Zeus, cuya subida al trono es interpretada como el comienzo de la civilización griega y el fin de la barbarie y la cultura primitiva.

Exploremos la mitología de los Titanes y el significado de la exploración titánica, ambos en términos de la psicología individual, y del más amplio significado colectivo referido a la actual “batalla contra el terrorismo”.


LA MITOLOGÍA

De acuerdo con Hesíodo, en el comienzo el Caos prevalecía — no caos como desorden, como definimos el término hoy en día, sino caos como un inmenso vacío negro, la fértil extensión vacía desde la que se crea la energía. Del Caos nacieron Océano y Tetis, de los cuales Gaia (la tierra) fue creada. Gaia dio nacimiento a Uranos (Urano, el cielo), que era inseparable de ella y que la cubría, de modo que cuando ella dio a luz a los Titanes, Gigantes y Cíclopes, estos no pudieron salir.

  Urano se sentía amenazado por la perspectiva de la libertad de sus hijos, por miedo a que ellos con el tiempo usurparan su poder. Pero Gaia sufría bajo la presión de mantener a sus hijos dentro, y estaba enfadada por la opresión de Urano. Ella habló con su prole no nacida, se hizo con una hoz, y reclutó a sus hijos Titanes, conducidos por Cronos, para que se rebelaran contra Urano. Cronos fue capaz de salir del útero de Gaia. Sirviéndose de la hoz, castró a su padre. El herido Urano huyó de su esposa Gaia y se separó de ella, de manera que la Tierra y el Cielo se separaron.

De la sangre de la castración, las Erinias o Furias, diosas del justo castigo, fueron creadas. Su papel era mantener viva la memoria de crímenes del pasado, especialmente crímenes de sangre y crímenes contra la madre, y vengarlos.

Durante este conflicto con los Titanes, Urano dio a los Titanes su nombre. Etimológicamente incluye una derivación de titainein , que significa “ejercer (fuerza, autoridad... )” o “llegar afuera y lejos”, y de tisis que significa “justo castigo”. Como ellos (Cronos en particular) consiguieron salir del útero en el que habían sido confinados y atacaron a su padre, de acuerdo con Urano debían pagar un precio en el futuro. Tal precio lo pagarían cuando la siguiente generación les arrebatara el poder.

La saga de la siguiente generación empieza con Cronos casándose con la Titánide Rea. Cuando Rea está embarazada, Cronos se ve amenazado por la perspectiva de tener hijos que usurparían su poder, e intenta tragárselos uno a uno tan pronto como van naciendo. Pero Rea le engaña, escondiendo a Zeus, y dando en su lugar a Cronos una piedra para que se la tragara. Más tarde Zeus vuelve para forzar a su padre Titán a regurgitar a sus hermanos. Y entonces Zeus y sus dioses y diosas hermanos hacen la guerra contra Cronos y los Titanes.

La nueva generación de dioses resultó victoriosa en la batalla contra los Titanes, que fueron desterrados por Zeus al Tártaro, la más profunda y más inaccesible dimensión del mundo subterráneo.

De los doce Titanes, uno en particular, Prometeo (cuyo nombre significa previsión ), era un puente entre los primeros dioses y la humanidad, entre lo arcaico/primitivo y la civilización. Prometeo y su hermano Epimeteo, aconsejados por la Titánide Temis, diosa del Destino y la Profecía, se pusieron de parte de Zeus y contra sus propios hermanos y hermanas Titanes durante la batalla de los Titanes. Después, Zeus los recompensó permitiéndoles crear vida en la tierra — la humanidad y los animales.

Prometeo, sin embargo, se resistía al poder de Zeus, y continuamente lo desafiaba. También estaba profundamente dedicado a crear una nueva forma de vida con capacidades que rivalizaban con los dioses. Primero Prometeo engañó a Zeus para que permitiera a la humanidad quedarse con las mejores partes de su sacrificio, mientras sólo se sacrificaban los huesos y las partes menos deseables de la carne para los dioses (1). Pero, más importante incluso, Prometeo también dio al género humano el fuego, para que ellos fueran quizás así más capaces de cuidar de ellos mismos y desarrollar la civilización. Zeus no quiso que estos nuevos seres tuvieran tal poder, y se llevó de vuelta el fuego, pero Prometeo lo robó de nuevo y lo devolvió a la humanidad.

Enojado con Prometeo por su insubordinación, Zeus lo desterró al Tártaro, donde un águila eternamente se comería su hígado, el cual se regeneraría sólo para acto seguido volver a la repetición del tormento (hasta que fue liberado por el centauro sanador Quirón, que ocupó su lugar). Así como Jesucristo es visto como el salvador de la humanidad en el cristianismo, así Prometeo es el salvador de los hombres en la mitología y la religión griegas, ya que eligió sacrificarse a fin de que los seres humanos pudieran sobrevivir y prevalecer.


EL SIGNIFICADO

Los Titanes eran las fuerzas arcaicas de la naturaleza, a menudo asociadas con el deseo primario de poder, con fuerzas salvajes y feroces capaces de causar destrucción masiva, sin ninguna ley, límite ni sanción moral.

Los psicólogos arquetipales asocian a los Titanes con la pre-civilización y la prehistoria, antes del desarrollo de las ciudades estado y de la creación del lenguaje escrito. En términos psicológicos, el estado de conciencia Titánico es el del self primordial del niño, a la vez preverbal y pre-ego. El estado más temprano de la conciencia Titánica es simbiótico e indiferenciado, todavía contenido dentro de la madre, y por lo tanto incapaz aún de separación y consciencia. La aparición de los Titanes corresponde a las fuerzas crudas del deseo y la necesidad, y a los comienzos del deseo de poder, tanto en su forma creativa como en su forma destructiva.

Como seres humanos, nunca superamos del todo nuestros impulsos Titánicos. Aunque expulsados al Tártaro de nuestro inconsciente, continúan siendo poderosas energías subterráneas, fuerzas motivadoras inconscientes siempre amenazando con romper los límites de su prisión. Algunas personas son más conscientes de las fuerzas elementales arcaicas que hay dentro de ellas, entablándose en batallas interiores para mantenerlas bajo control; otras se encuentran a merced de complejos inconscientes o “subpersonalidades horizontales”, que controlan sus conductas mientras permanecen inaccesibles a la consciencia.

En nuestras cartas astrológicas, podemos vislumbrar nuestras energías Titánicas en nuestra casa doce, y a través de las influencias de Urano, y especialmente de Plutón. Actualmente, durante las exploraciones del planeta Titán, estamos todos bajo la influencia de Saturno en quincuncio con Plutón, y de Saturno en cuadratura con Júpiter (Zeus), mientras Saturno está en Cáncer, su posición más débil, donde es menos capaz de dirigir sus energías hacia el logro, y tiene más tendencia a tratar de protegerse a sí mismo de amenazas externas.

Pero volvamos de nuevo a la historia de Prometeo, y al significado de su regalo de fuego a la humanidad. Este fuego es el fuego Titánico del deseo y de la voluntad, pero es también la luz de la consciencia, que ha permitido a los hombres desarrollar la razón y las capacidades intelectuales, para su propio progreso.

El fuego, sin embargo, es peligroso, y puede liberar las fuerzas primordiales que la civilización reclama que sean contenidas dentro del mundo subterráneo. El fuego puede conducir a la violencia, a la guerra, a las bombas nucleares, a la destrucción masiva. Las fuerzas del fuego deben ser enjaezadas al servicio de la moralidad y la razón. Cuando ocurre lo inverso, y la razón y la moralidad son distorsionadas para justificar y servir al deseo primitivo y a los deseos de poder, entonces la civilización puede empezar a autodestruirse. La violencia y el afán de poder son autorizados como medios necesarios para conseguir un noble fin, y la gente es engañada y se engaña a sí misma mientras permite que sus energías primarias sean desatadas para propósitos destructivos.

En los años treinta y en los primeros años de los cuarenta (del siglo XX), las fuerzas Titánicas hicieron erupción desde el inconsciente colectivo a través del Nazismo. Plutón estaba en Cáncer, el signo de la madre, la familia, la raza y la patria; la violencia y la crueldad salvaje fueron perpetradas a escala masiva en el nombre de la pureza racial y la patria.

Ahora en el siglo XXI estamos experimentando de nuevo una erupción de la colectiva casa doce de la humanidad, con Plutón en Sagitario, el signo de la moralidad, la religión, las relaciones con extranjeros. La violencia está siendo perpetrada en nombre de la moralidad y la religión. El mundo parece haber entrado en otra regresión colectiva, quizás en parte como reacción al excesivo desarrollo de la racionalidad al servicio de la tecnología, y a la falta de una conexión viable con — y una salida para — las fuerzas instintivas y creadoras de energía de nuestro interior.

Se supone que los Titanes están confinados en el mundo subterráneo, pero a menos que sean reconocidos y se les permita contribuir en nuestras vidas de modo que podamos hacer uso de su energía, ellos empezarán a rebelarse. Su revuelta sólamente puede comenzar con actos de destrucción, a medida que las fuerzas primarias se adueñan de las psiques de los individuos y de las psiques colectivas de grupos y naciones.

Cómo encaja que ahora estemos explorando Titán, luna de Saturno/Cronos. Tenemos la energía del fuego a nuestra disposición, y con ella la luz de la consciencia. Ahora, debemos determinar cómo usamos el fuego que nos ha sido dado — como una fuerza destructiva que se hace con la razón y la moralidad para que sirvan a sus propios fines primitivos, o como una fuerza creativa y reafirmadora de la vida usada al servicio de la razón y la moralidad auténtica.

Qué imprescindible entonces que, en lugar de sólo luchar contra las fuerzas del terrorismo fuera de nosotros, que también volvamos la luz hacia nuestro interior y nos pongamos al corriente de nuestras fuerzas Titánicas, que confrontemos, nos adueñemos de, y exploremos nuestros propios aspectos Titánicos, y aprendamos a canalizar nuestras propias energías Titánicas hacia la realización de los valores a los que nos adherimos. Nuestra tarea es, de hecho... , titánica .

 

NOTAS DEL TRADUCTOR :

(1) Aquí la autora se refiere al siguiente episodio:
“Un día en que tuvo lugar una disputa en Sición sobre qué partes de un toro de sacrificio debían ofrecerse a los dioses y cuáles deberían reservarse para los hombres, Prometeo fue invitado a actuar de árbitro. Así pues, desolló y descuartizó un toro y luego cosió su piel formando dos bolsas de boca ancha que llenó con lo que había cortado. En una de ellas puso toda la carne, pero la ocultó bajo el estómago, que es la parte menos tentadora del animal; la otra la llenó con los huesos, escondidos bajo una gruesa capa de grasa. Cuando invitó a Zeus a elegir una de las dos bolsas, éste, dejándose engañar fácilmente por las apariencias, escogió la bolsa que contenía los huesos y la grasa (que sigue siendo la porción de los dioses) (...)”.
Fragmento extraído de: Robert Graves (2001). “Los mitos griegos”. Madrid: Alianza Editorial. Tomo 1, capítulo 39, apartado “ f “.

 


 

 

 

 

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